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Escribe: Victor Tapia

Jueves, 28 de Julio de 2016

Si la historia la escriben los que ganan, eso  quiere decir que hay otra historia (Lito Nebbia)

Hay una sentencia que todo periodista argentino de rock debe repetir como si se fuese el Santo Rosario: “La Balsa” (1967) de Los Gatos fue la primera canción de rock cantada en castellano en nuestro país. Los más osados le agregan una afirmación más a este rezo: ¡fue el primero del mundo! Algún valiente dice que ante estuvo Rebelde (1966) de Los Beatniks. Pero La Balsa sigue dominando a los “expertos” y a los “especialistas” de manera tan efectiva como lo hizo la Inquisición con España. Quien se atreva a contradecir esto, es inmediatamente descalificado y debe contentarse con el refugio del silencio.

Desafortunadamente para los “profesionales”, la verdad es otra. Se conservan  numerosas grabaciones de  canciones de rock argentino cantadas en castellano, compuestas muchos años antes de que los llamados “padres fundadores “diesen sus primeros pasos. A pesar de que los periodistas sigan empecinados en enterrar con sus plumas a estos temas, los discos siguen existiendo y en pleno auge de internet no se los puede ocultar como se hizo en los años dorados de las revistas especializadas.

Aquí elegimos cinco  canciones anteriores a 1967,  totalmente rockeras y cantadas en el idioma de Cervantes. Se podrían elegir muchos más ejemplos, e incluso discografías enteras (como las de Sandro y Los De Fuego, grupo despreciado a lo largo de la historia del rock “nacional”). Pero para muestra basta un vinilo, digo un botón.

 Johnny Carel- Sácala a bailar

     José Roberto Gentile  se desempeñó como un rockero exitoso a los principios de los 60,  años antes de que decidiese trabajar como médico cardiólogo. ¿Cómo? ¿Hubo rockeros famosos antes de Los Gatos, Almendra y Manal? ¡Por supuesto! El ahora matasanos grabó tres Long Play y decenas de simples entre 1960 y 1963, bajo el seudónimo de Johnny Carel. Su simple Sácala a bailar (1960) batió un récord: vendió 50.000 copias,  un número que debieran tener en cuenta los apóstoles de La Balsa antes de hablar. Estamos ante un  rockabilly bailable que posee un solo de guitarra eléctrica y una letra que invita a encarar al sexo opuesto. Todo compuesto por el propio Carel, quien decidió no recurrir al inglés y prefirió cantar en  español.

Tony Vilar – Rock de fuego

Antes de cantar como  Tony Vilar, Antonio Ragusa era sólo un humilde inmigrante italiano que había llegado  a la Argentina huyendo de la crisis de posguerra.  El millonario Yankelevich lo descubrió  en San Justo, allí donde termina el noble colectivo 113. Brilló con éxitos como Cuando calienta el sol (1962), recientemente popularizado por Los Simpsons. En 1961 grabó el Rock de fuego, una de las tantas muestras de la ignorada influencia de la música italiana en nuestro rock.  Previamente a que  los “tanos” Piero y Billy Bond comenzasen a grabar, Vilar gritaba que solo quería Rock And Roll. ¿Lo habrá escuchado Jagger?

 Johnny Tedesco- Rock del Ton Ton                        

Alberto Felipe Soria es otro atrevido que se animó a grabar rock antes de que lo hiciesen Los Gatos. Nació el 1 de mayo de 1944 y como buen taurino laburó desde muy joven.  Su familia era de extracción humilde y poseía una fuerte vinculación con la música: su padre era cantante de tango. La fama y el sobrenombre de  “Johnny Tedesco” le permitieron abandonar los trabajos de mecánico y repartidor. En 1961 hizo bailar a todos con su famosísimo Rock del Ton Ton, una obra de menos de dos minutos que despide un fuerte olor a Elvis Presley.

 Los Crazy Boys—El vago

Miguel Mateos gritó una vez que Dios está en todos lados pero sólo atiende en Capital. Si eso es cierto, hay que reconocer que los Crazy Boys pudieron pinchar los teléfonos con mucha soltura. Esta banda cordobesa llegó a grabar un Long Play y destacó en 1962 con El Vago. Un himno al rock, la buena vida, la rebeldía y los placeres carnales.  Mejor no hablar de su guitarra eléctrica,  digna del England´s New Hitmakers de los Stones

Los Dukes—Chamaquita

Para cerrar esta recopilación, nada mejor que el frenesí de Los Dukes. Un grupo oriundo del más que peronista barrio de Mataderos, que sacudió a la juventud en el mismo  año en que nació Fito Paéz.  Su Chamaquita vibra  merced a la guitarra eléctica y a la destacable inclusión de un saxo. También relucen el baterista y el cantante, Jorge Darrié, quien sería reemplazado por nada  más ni menos que Tanguito. Sí, la misma persona que compuso parte de la letra de La Balsa hacía rock cuatro años antes .

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Lamentablemente,  el periodismo argentino de rock  suele incurrir en mentiras y leyendas que responden a intereses oscuros e inconfesables. El tema que oficia como piedra basal de la fundación del rock nacional es un recurso que sirve para que los pioneros del rock argentino sigan escondidos en las disquerías del Centro. Los pocos que no han podido ser borrados de la memoria colectiva han sido despreciados e insultados.  Basta recordar los motes que recibió  Sandro hasta que su muerte obligase a la prensa a reconocerlo.

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Cuando a principios de las 80 distintas bandas argentinas apuntaron a renovar la música, debieron enfrentarse con la fruta que les tiraba el público y las críticas furibundas de la prensa. Curiosamente, muchas de ellas se animaron a desafiar a La Balsa. Virus denunciaba en 1982 que el rock progresivo de bandas como Serú Girán ocultaba bajo arreglos complejos los mismos temas de siempre. La Balsa adaptarán al Vals a la Bacharach”, dice el brillante Bandas Chantas Arañan La Nada. En 1984,  Los Encargados de Daniel Melero se animaban a grabar una versión electrónica del clásico de Los Gatos, pese a que la fruta que recibieron en el festival B. A Rock aún estaba fresca.  Y Los Redonditos de Ricota tocaban en 1986 Canción para naufragios , mientras el Indio Solari denunciaba que Charly García era un dinosaurio que había caído presa del posmodernismo.

No poseemos la misma iconoclastia y valentía que ellos. Pero por lo menos nos animamos a hacer un acto que a lo largo de la historia siempre ha sido tan provocativo como simple : decir la verdad.

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