Escribe: Laila Pecheny
El extremo norte del continente latinoamericano vuelve una vez más a ser motivo de grandes debates en nuestro país.
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El 3 de mayo se inauguró en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de Argentina, una exposición que reúne las obras de los tres grandes muralistas mexicanos: Orozco, Rivera y Siqueiros. Además, el 29 de Julio, Enrique Peña Nieto, Presidente de México, fue recibido por Mauricio Macri en la Casa Rosada para fortalecer las relaciones bilaterales. Sin embargo, la reciente represión a los docentes y estudiantes  de Oaxaca, junto a la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa colocó al gobierno mexicano bajo la lupa, y provocó que muchas organizaciones civiles hayan salido a denunciar los hechos.

México arde. A estos crímenes de lesa humanidad se le suma la corrupción, el narcotráfico, los constantes terremotos, el ajuste en la educación, la trata de personas y el autoexilio del pueblo Mexicano a los Estados Unidos. A su vez, la muestra que se mantendrá hasta el 7 de agosto, ya ha superado las 100 mil visitas y se espera, que con las vacaciones de invierno este número se amplíe aún más. Estas pinturas que dan cuenta de la guerra, la explotación de las masas y la barbarie por el poder, se imponen como nunca en el marco actual.

Desde tiempos prehispánicos México se caracterizó por ser un país artista; y si la explotación del hombre por el hombre trajo miseria y pobreza, la Revolución, que viene a mover todo de su lugar,  también trae consigo las expresiones culturales con la que los hombres canalizan los dolores: la estética de la guerra.



Formación Académica

A principios del Siglo pasado era usual que los estudiosos del arte, luego de culminar sus  estudios universitarios,  viajará a Europa, cuna del arte moderno, para perfeccionarse y renovar las técnicas. David Alfaro Siqueiros, que había participado en las batallas de  la Revolución Mexicana,  viaja  a París para absorber la influencia del cubismo, y además, quedar fascinado con el  el art nouveau.  Allí conoce a Diego Rivera, y viajan juntos a Italia para los frescos del Renacimiento. Por esa época Rivera pintará los cuadros Maternidad y Mujer sentada sobre una Butaca con notables rasgos del cubismo e inspiración en Picasso.  Orozco en cambio, entre 1910 y 1915, se inclina por el caricaturismo, que comenzaba a ser popular en esa época, como manera de ganarse el pan de cada día. Los tres autores todavía no tienen definido su estilo, están instruyéndose para convertirse en los maestros que el mundo actual conoce.
Pero en este mundo, muchas cosas han cambiando. En la actualidad, quien quiera abrirse camino en el mundo del arte, ya no va a Europa a buscar inspiración, para triunfar en un mercado sumamente competitivo, es necesario ir a la casa de las grandes modas, que tiene su sede en Nueva York, Estados Unidos. Un arte puro, no comercial ya no es redituable, y el artista debe hacer grandes esfuerzos para mantener su posicionamiento, el consumismo y la industria cultural han ganado la batalla cultural que se traslada al campo de lo político.  

Nace un movimiento: El Muralismo

El Muralismo Mexicano, fue en sus inicios la expresión de los deseos revolucionarios por construir un nuevo sistema, y para ello era necesario hacer transformaciones en todos los ámbitos, y el arte era uno de ellos. Poner fin al dominio español, implicaba forjar una nueva identidad nacional que reivindicara el pasado Azteca. Al llegar al poder, Álvaro Obregón (1880-1948), preocupado por la integración nacional en el difícil contexto de posguerra de la 1mer Guerra Mundial, implementará muchas de las demandas sociales. El presidente interesado por la educación de las grandes masas analfabetas, crea planes educativos y asigna fondos para el desarrollo de las artes públicas que debían instruir a la población sobre la historia del país borrando el filtro hispánico. José Vasconcelos (1882-1959) es contratado como Secretario en Educación Pública para impulsar la difusión cultural. Fundará el Centro Artístico en la Ciudad de México con la intención de crear un arte nacional moderno, que entremezclando técnicas provenientes de las vanguardias europeas -como el expresionismo, el cubismo y el surrealismo- y de las tradiciones artísticas del pasado indígena, expresara una nueva identidad nacional. José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros son convocados para formar parte del programa: A través del arte mural transmitirán los ideales de la revolución. Vasconcelos encarga a Orozco, Rivera y Siqueiros el Antiguo Colegio de San Ildefonso para la creación de un intenso entramado de murales.

 Por ese entonces, Siqueiros vuelve de Europa a México, luego de haber participado del Partido Comunista Francés y  publicado un “manifiesto” en la revista de vanguardia Vida Americana  titulado “Tres llamamientos de orientación actual a los pintores y escultores de la nueva generación americana”. Trae nuevas ideas y cree en la necesidad de formar una sociedad gremial con manifiesto y estatuto propio que promoviera un arte social al servicio del proletariado del mundo. En 1922, bajo su dirección, se crea el Sindicato de Obreros, Técnicos, Pintores y Escultores (SOTPE), cuyo programa se dirige a  “la raza indígena humillada durante siglos; a los soldados convertidos en verdugos por los pretorianos; a los obreros y campesinos azotados por la avaricia de los ricos; a los intelectuales que no estén envilecidos por la burguesía” ( Manifiesto de SOTPE, 1922, p.01). El Manifiesto, fue escrito por Siqueiros y firmado el 9 de diciembre de 1923 por Diego Rivera, José Clemente Orozco, Carlos Mérida, Fermín Revueltas, Germán Cueto Guadarrama, Ramón Alva de la Canal y Xavier Guerrero.

Pero en 1924, los hechos toman otros rumbos, Vasconcelos presenta su renuncia, y gobierno de Calles se acerca más a la Unión Soviética. Estados Unidos, que luego de la primer guerra mundial se ha posicionado como potencia, teme que México se alie a las fuerzas comunistas.  Sus miedos no son infundados. El SOTPE funda su periódico “El Machete” para difundir la información del movimiento, que traía ideas de Europa y teorías socialistas, también apoya al gobierno de Calles y declara combatir el golpismo de Adolfo de la Huerta. A su vez  mientras Siqueiros se afilia al Partido Comunista y Diego Rivera renuncia a la militancia en el mismo, y también al sindicato.

Análisis de las Obras

Al volver a México, entre 1922 y 1928, Orozco realiza una serie de tintas la que denomina México en la Revolución, y entre 1928 y 1933, continúa con la colección de litografías Los Horrores de la Revolución, retratando escenas de la Revolución Mexicana de 1910 que puso din al Porfiriato.  Un México rural aparece devastado por los espantos que trajo la guerra, plasmandose los problemas del autoritarismo, la libertad y las ideologías que aún hoy continúan siendo protagonistas de grandes debates. En su autobiografía escribe:

“la tragedia desgarraba todo a nuestro alrededor. Tropas iban por las vías férreas al matadero. Los trenes eran volados. Se fusilaba en el atrio de la parroquia a infelices peones zapatistas que caían prisioneros de los carrancistas. Se acostumbraba la gente a la matanza, al egoísmo más despiadado, al hartazgo de los sentidos, a la animalidad pura y sin tapujos. Las poblaciones pequeñas eran asaltadas y se cometía toda clase de excesos. Los trenes que venían de los campos de batalla vaciaban en la estación de Orizaba su cargamento de heridos y de tropas cansadas, agotadas, hechas pedazos, sudorosas, deshilachadas”.

(Orozco,1945 ,p.45)
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José Clemente Orozco Flores, Heridos, 1928, Tinta Sobre Papel

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José Clemente Orozco Flores, El Ahorcado, 1926-1928, Tinta Sobre Papel


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José Clemente Orozco Flores, Basurero, 1935, Litografía sobre Papel

Retrata el dolor y la miseria humana consecuencia de las ambiciones de poder. El precio fue atroz.

“sainete, drama y barbarie. Bufones y enanos siguiendo a señores de horca y cuchilla en conferencia con sonrientescelestinas. […] Quebrazón de vidrieras, golpes secos, ayes de dolor, más balazos. Un desfile decamillas con heridos envueltos en trapos sanguinolentos y de pronto el repicar salvaje de campanas y tronar de balazos.”

(Orozco, 1945, p.46)

Viendo los frescos de Orozco, es innegable que los mismos podrían ser  representaciones de la actualidad.  Parte de un méxico rural cuyos paisajes y personajes son similares a las zonas más pobres y atrasadas del país donde la modernización aún es un asunto pendiente. Las mujeres llorando por sus hombres muertos recuerda a los horrores que acechan al méxico actual donde la represión estatal y los nuevos amos del territorio, los narcos, terminan de la peor manera con la vida de muchos. El cuadro El ahorcado que narra hechos de la Revolución Mexicana de 1910, tranquilamente podría representar en la actualidad el accionar de los grandes grupos narcotraficantes: En el 2012, se hallaron los cuerpos de nueve narcos colgando de un puente y a 14 decapitados. Esto último podría relacionarse también con el cuadro Los Agachados, donde un gran número de hombres desnudos esconde su cabeza bajo la tierra como avestruces, mientras una siniestra figura los vigila. El Basurero, que retrata una fosa común, recuerda a los estudiantes de Ayotzinapa fusilados por la policía.  
Para los artistas, Orozco es un observador, un universal.  Su obra Prometeo es una metáfora. Prometeo roba el fuego de los dioses y lo sociabiliza con el resto de los hombres.  El fuego representa el poder, pero el fuego es un arma de dos filos, sin el saber no puede utilizarse sin lastimar. Cuando los hombres adquieren el saber, se vuelven menos dóciles, y el poder, se vuelve del pueblo.  Orozco tuvo la capacidad de mostrar de manera muy palpable la condición humana haciendo poética universal.  Por ejemplo en sus pinturas más religiosas como Sacrificio Indígena y Cristo Destruye la cruz, en el fondo la pregunta  es sobre la Barbarie humana y las religiones, la Iglesia Católica veía a los Mayas como animales por sus rituales donde abrían a  personas vivas para sacarle los organos, pero a su vez veneran a un cristo crucificado, y en nombre de el mismo, inician grandes matanzas.

La pobreza también es recurrente en  las pinceladas del pintor contamporáneo Siqueiros. Utiliza trazos metafóricos pero muchas otras veces es realista.

Comprometido con el Ejército Constitucionalista del cual formó parte, Siqueiros retrata al revolucionario Maclavio Herrera tendido en un abrazo sobre su caballo blanco. La estética de la muerte aquí no aparece de forma terrorífica ni violenta, sino que tiene un dejo de

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José David Alfáro Siqueiros, Maclovio Herrera, 1948, piroxilina sobre madera comprimida

heroísmo provocado por el aura de luz que envuelve las figuras. A manos de quién encontró la muerte el líder en defensa de Nuevo Laredo el 17 de abril de 1915, es un misterio pero Siqueiros la figura de esta manera.

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José David Alfáro Siqueiros, Muerte y Funerales de Caín, 1947, piroxilina sobre madera comprimida.

.Muerte y Funerales de Caín, pintando en el contexto de la 2da guerra Mundial,  es una inusual obra que no deja de extrañar al público por sus peculiaridades:  Un pollo desplumado aparece en un primer plano casi venerado con colores vivos que contrastan con la atípica escena mortuoria. Su cabeza aparece enterrada en un submundo donde es recibida por una horda de personas. Sobre la tierra que da al cielo hay otros dos grupos de manifestantes adorando al pollo muerto. El pollo puede representar la disputa y la batalla, ya que en México la Riña de Gallos es una actividad muy común, o bien podría tratarse del alimento, la base existencial de la vida. Sin embargo muchos estudiosos del arte afirman que la gallina hace referencia a la caída del Fascismo y por eso las muchedumbres llevan estandartes rojos. El arte figurativo de Siqueiros apela a lo ideológico, es una herramienta más de transmisión de sus ideales militantes, busca revalorizar los valores.     

Reflexiones Finales
El pasado 24 de marzo, en un acto que muchos vieron como una provocación al pueblo que no olvida las implicancias de Norteamérica en el golpe del ’76, el presidente Mauricio Macri invitó a la Argentina a Barack Obama. Parte del pueblo se levantó y protestó. Este 29 de julio, Macri y Peña Nieto discutieron en la Rosada futuros tratados de libre comercio bajo la sombra de EEUU. Manifestantes marcharon en repudio del encuentro y denunciaron las violaciones a los DDHH que se producen en México. Sin embargo, desde el 3 de mayo, en el Museo Nacional hay una muestra masiva que rescata del pasado un movimiento social revolucionario díscolo al imperialismo yanqui.

Agradecimiento especial a Dardo Fabian Flores: Elchamuyosudaka.blogspot.com Exilio-poetico.blogspot.com



Anexo 1 :

Sobre la Importancia de la Muestra



” Hacia las cuatro de la tarde, el general de división Javier Palacios logró llegar hasta el segundo piso, con su ayudante el capitán Gallardo y un grupo de oficiales. Allí, entre las falsas poltronas Luis XV y los floreros de Dragones Chinos y los cuadros de Rugendas del salón rojo, Salvador Allende los estaba esperando. Llevaba en la cabeza un casco de minero y estaba en mangas de camisa, sin corbata y con la ropa sucia de sangre. Tenía la metralleta en la mano”

( García Márquez, 2003, p.07)

Es 11 de Septiembre de 1973 en Chile y el gobierno de la Unidad Popular se encuentra en su ocaso.  Las fuerzas armadas toman el poder acusando al presidente de prácticas anticonstitucionales.  Una nueva etapa histórica se abre sellando con sangre el fin de la experiencia socialista chilena.

“La ruta a México es: Antofagasta, Lima, Panamá, México y escala técnica en esos lugares. Comuníquelo al canciller Rabasa y díganle que cruce los dedos” dice  Gonzalo Martínez Corbalá, en un telegrama  enviado en Septiembre de 1973.  La exposición programada por el gobierno de la Unidad Popular para el 13 de Septiembre donde las obra de los reconocidos pintores mexicanos José Clemente Orozco (1883-1949), Diego Rivera (1886-1957) y David Alfaro Siqueiros (1896-1974), se expondría por primera vez, es cancelada por los golpistas. El embajador mejicano es el elegido para la enmienda de devolver las pinturas a su país de origen evitando sufrir percances que pudieran estropearlas.

***

Los resabios del pasado se revuelven y una vez más la historia vuelve a salir a la luz.  El legado de Orozco, Rivera y Siqueiros se hace presente en el Museo de Nacional de Bellas Artes, que luego de tantos años decide recuperar La Exposición Pendiente, trayendo al público porteño la colección del Museo de Arte Carrillo Gil de México. A ello se le suma la Conexión Sur, a cargo de Cristina Rossi, que conecta a los maestros mexicanos con distintos artistas argentinos, exhibiéndose obras de Antonio Berni, Carlos Alonso, Lino Enea Spilimbergo,  Diana Dowek, Juan Carlos Distéfano, Demetrio Urruchúa, Juan Carlos Romero y Juan Carlos Castagnino, entre otros. Las obras nos permiten desentrañar las distintas caracterizaciones a través de ojos artistas que vivieron en carne propia una latinoamérica sangrienta y  plagada de turbulencias que indudablemente sigue incidiendo en el panorama del presente.



Anexo 2 :
Murales
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Diego Rivera, The Making of a Fresco Showing the Boulding of a City, en el San Franciso Art Institute

retrato-actual-de-mexicoDavid Alfaro Siqueiros, Retrato Actual de México.  Inicialmente se llamó ” Entregamiento a la burguesía Mexicana surgida de la Revolución en manos del imperialismo”.   Fue pintado en la residencia del director de cine Duddley en Santa Barbara, California, EEUU.

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Diego Rivera, El Hombre en la Encrucijada.

En 1933, el industrial John Rockefeller Jr. contrata a Rivera para pintar en uno de los edificios principales del Rockefeller Center, pero Rivera incluyó un retrato de Lenin. Al enterarse, Rockefeller lo destruye.

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