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El ruido de los Swans en plena ebullición en Niceto (foto de Seba Michias Fotografía)

         “Dondequiera que estemos, lo que oímos es fundamentalmente ruido. Cuando lo ignoramos, nos perturba. Cuando lo escuchamos, nos resulta fascinante” John Cage. Silence

   Escribe: Sebastián Matías Aparicio

Palermo, ese barrio en que parrillas y casas de sushi conviven cotidianamente, fue en el día de ayer la sede de una verdadera anomalía musical.  Una rareza proveniente de Nueva York , que bajo el tierno nombre de “Swans” (Cisnes) oculta un atronador misterio que para los melómanos viejos y jóvenes es sólo un secreto compartido a voces ( ¿o a casettes y mp3 , debería decir? ) La banda liderada por Michael Gira se presentó anoche en la Argentina en el marco de la gira de su ultimo disco “The Glowing Man” ,  para dejar lo que fue un recital a pura demolición sonora. Una sorpresa más de Martes Indiegentes, ciclo que desde el año pasado  convoca a bandas y solistas de todos los espectros de la escena alternativa nacional e internacional para que toquen en el clásico Niceto Club

Más de dos horas de show que comenzaron con una tormenta  de sonidos, cuya tenebrosa e hipnótica intensidad nos sumergió por el subsuelo de lóbregas melodías que iban desgranando con exquisita repetitividad, cayendo como golpes de mazo en nuestros cuerpos. Música para entrar en trance y su versión en vivo  que incita a estar con los sentidos disparados a mil revoluciones por hora. El vendaval sonoro que son capaces de producir no es para nada fácil de llevar. Las sensaciones que producen sus temas, casi todos alargados hasta el éxtasis, producen en el espectador una sensación tan densa como placentera.

Estar en primera fila y sin tapones para los oídos es una pelea injusta: el ruido que emerge de los instrumentos de los Swans es una avalancha sobrenatural que atenta contra la salud auditiva de cualquiera. Aquí entró un juego un acierto de la organización del ciclo: a la entrada del Club se repartieron tapones para los oídos. Dicho adminículo, que se suele mirar con recelo cuando es portado por alguien en recitales de rock, se convierte en una necesidad casi biológica en un recital de los hombres de Gira: ningún oído es capaz de soportar un estilo tan ruidoso, que es intepretado a la arrolladora cantidad de 130 decibeles. Un récord mundial que ostenta la banda, que puede apartar a numerosos oyentes si no se toman las precauciones necesarias. Éstas lo convierten en una verdadera experiencia sensorial , que supera lo meramente auditivo para apoderarse por entero de nuestro cuerpo y mente.

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Pero que nadie se engañe: Swans no es sólo un récord que hace peligrar el oído de unos pocos valientes. Es una de las agrupaciones pioneras del noise, que ha construido una música original  tanto en su construcción como en la duración de sus temas y discos (¡hablamos de temas de treinta minutos y discos dobles de setenta minutos cada uno!) Catorce álbumes de estudio, diez discos en vivo y siete EP son el mejor testimonio para quien desee entender la innovación que implicó este torbellino de furia dentro del rock de los 80 y los 90. Bueno, los 2000 también: Swans realizó un regreso glorioso en 2010, que ha parido cuatro álbumes que integran lo mejor de su discografía.

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Concluyó el show y nos fuimos inquietos y perplejos,  pensando que un concierto de Swans podría formar parte de la misma oscuridad en nuestras mentes. El tapón que nos sacamos de nuestros oídos para guardarlo en el bolsillo como souvenir de la conmoción fue el interruptor que nos devolvió a la realidad. El colectivo 108 de vuelta, el frío y el tinnitus aturdidor nos mostró que estábamos equivocados: la oscuridad está ahí afuera. La música demencial y ruidosa es la única cordura que nos salva de ella.

Fotos: Sebas Michia Fotografías

Nota editada por Víctor Tapia

Escuchen este tema ,completo si pueden. A partir del minuto 6:00 se encuentra toda la furia. Nunca escucharán algo tan demente y potente como original y único. Un viaje sin vuelta. 

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