Escribe: LAILA PECHENY
Entrevista con Viñeta Uno: http://vinetauno.com/

Un joven común de clase media cuya propia vida comienza a asemejarse a las películas de ficción que tanto ve, un mundo de laberintos con personas atadas entre sí para no perderse, una tormenta solar que deja a la Tierra totalmente a oscuras: Juntos conviven en el universo de historietas Viñeta Uno.  Sus guionistas y dibujantes, animan con sus plumas  este cuerpo heterogéneo para recordarnos que las historietas no son solo una cosa de niños.

Argentina es un país  muy historietista. Sesenta años nos separan de la época dorada de la historieta en el país, donde se instalan en el mercado los títulos más populares que prevalecieron durante varias generaciones marcando a fuego nuestra representación cultural de lo que es ser argentino. Hoy en la era tecnológica muchos podrán pensar que este género está destinado a extinguirse pero esto no es cierto. Ya se había hecho un pronóstico similar en la década de los 60 cuando debido al boom de la televisión, los chicos comenzaron a usar este nuevo medio como entretenimiento dejando a un lado la lectura. Pero la afirmación resultó falsa y los cómics continuaron renovándose así como también el target de su público. En el presente ocurre algo similar: Asistimos a una renovación del géneros clásicos que al digitalizarse, innovan no sólo desde el soporte, sino también desde la temática. La ampliación del acceso que trae la Internet conduce a la diversificación y ampliación de los contenidos siendo el nuevo canal para el viejo medio.  Han emergido numerosos autores, segunda generación de lectores de cómics,  que ya no tienen que esperar que una editorial apoye económicamente el proyecto y decidan publicarlos. Internet socializa las nuevas creaciones promoviendo una experiencia diferente a la conocida, con ideas originales que no necesariamente tienen que ajustarse a la línea de una  editorial.  Viñeta Uno es parte de esta experiencia.

-¿Por qué optaron por el formato online?
– Optamos por el formato online por varios motivos. Está probado que para llegar publicar en papel, es necesario primero serializar el proyecto mientras se hace. La exposición del material motiva a las partes involucradas a seguir creando. Además en la llegada al público, hoy en día,en formato Fanpage, es mayor que si lo hiciéramos del tipo fanzine. Otra razón importante, es que no todos los que formamos parte de Viñeta Uno vivimos en el mismo lugar, tenemos compañeros en varias partes del país y la Internet nos conecta.

-¿Cómo surge Viñeta Uno?
– El proyecto surgió de darle continuidad a nuestra carrera como guionistas y dibujantes. En nuestros cursos, ya nos anticipaban que para seguir activos teníamos que seguir produciendo.  Las primeras cuatros historietas con las que arrancamos fueron 2 antologias con dibujantes que cambian capítulo a capítulo y 2 historias con dibujante fijo. Le decimos antológicas porque consisten en historietas cortas autoconclusivas pero que juntas narran un arco mayor, es decir cuenta una historia mayor en conjunto.  Nuestra idea, era invitar a participar a guionistas y dibujantes que hagan una historieta corta en el sitio, porque con algo largo es mucho laburo, y al ser todos de distintas partes del país se complica.

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Super Roboto Ya

-¿ Las historietas van dirigida a algún tipo de lector en particular? 

– Cada historieta tiene un público diferente, pero generalizando es un público de adolescente a adulto.  Los targets varían de historieta a historieta. Los Límites apunta a alguien que le interese el vuelo, el costado espiritual/místico, algo más poético que lineal. Super Roboto Ya, va más en joda y es mas para gente que creció viendo series de robots gigantes. Aunque tenemos una línea editorial no pensamos en un público acotado, cada obra encuentra su público pero apuntamos a una historieta de género y personal, sin zarparon en los experimental, pero evitando el  típico género de superhéroes o el humor gráfico.

-¿Creen que todavía existe una comunidad de lectores de historietas en el país?
– Sí. La comunidad de historietas es grande y cada vez lo es más.

-¿Cómo funciona la comunidad historietista en la Argentina?

– Acá la movida es chica. Te metés un rato y ya conoces a casi todos los que hacen algo. ¡Ojo! hay que meterse…Acá se autoedita casi todo. Son todos autores que lo hacen por pasión a la camiseta.  Los que pueden vivir de esto lo hacen para el mercado de afuera, y van  mechando clases y rebusques varios muchos. La movida se estuvo expandiendo en estos años hubo como un renacimiento, pero todo a pulmón.  Los autoeditores se juntan y arman colectivos editoriales en Argentina. Hay una fuerte tradición en la historieta, fuimos potencia allí a los lejos en los 90’s. Pero la apertura al extranjero terminó de rematar la industria.Los que son grosos hoy son los fanzineros de esa época que la remaron hasta acá. Nosotros somos segunda generación ya que estudiamos de ellos.Resumiendo, a nivel nacional es una movida que crece pero desde la autogestión y la pasión plena.

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Katharsis

– ¿y en el resto del mundo?

– En el mundo las potencias a nivel historieta son Estados Unidos, con un fuerte mainstream de superhéroes pero también tiene muy buena historieta de autor. Francia es otro monstruo pero más culto, allá la historieta es arte. Se estudia, se debate, etc. Japón sería la tercer potencia, donde la historieta es de consumo popular. La compras en el subte, en los kioscos, en cualquier lado. Las ventas son zarpadas, se cuentan en millones.  Italia y España son mercados modestos, apenas un escalón por arriba de Argentina. Brasil supo remontar pero con la crisis económica que viene atravesando retrocedió.

– ¿Por qué consideran que las historietas siguen convocando?

– En los 90s es el boom del anime y las revistas japonesas. El que las leía era juzgado como ñoño o freak, toda una cultura de la juventud de la época que se ve reforzada con las tribus urbanas. Ahora hay lectores de todas las edades, se lee en papel y digital, depende los gustos. La tecnología juega un rol fundamental. Hay gente que sigue leyendo los clásicos de superhéroes, y consigue las viejas ediciones a través de mercados online, o mismo coleccionistas que apuntan a conseguir todos los números. En el caso de la lectura digital, se agiliza la obtención del cómic, ya no hace falta ir a la comiquería, suscribirse a un diario o depender de las importaciones o de las pocas editoriales. Ahora es re fácil buscar lo que te gusta y compartirlo. La oferta es sumamente variada, y los historietistas podemos mostrar lo que hacemos sin necesidad de editarlo en una gran editorial.


– ¿Cómo es la relación con el público?

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Mundus

–  La tecnología acorta las distancias. Hay mucho fanzine de historietas en las redes sociales. Hay más relación con los lectores y entre dibujantes también.  El feedback es  inmediato. Más allá de los me gusta o las interacciones en las páginas, hay mucha gente que va siguiendo las historietas sin participar en una devolución. Y después están los eventos de historietas, donde finalmente podemos conocer en persona las c
aras de los lectores que por lo general siempre tienen algo que decir sobre la historieta que leen.

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