“Fotógrafos en primer plano” es un proyecto que busca espiar detrás del lente de la cámara. A través de las entrevistas buscamos levantar la voz latente en cada fotografía. En esta primer entrega le damos la palabra a dos fotógrafas de la ostia: Paloma Camilli y Violeta Capasso.  A lo largo de las  entregas, proponemos alcanzarles, todos los pensamientos de los incipientes fotógrafos que prometen sorprendernos con sus imágenes y capturas. Esperamos que disfruten la lectura y las tremendas fotografías.


Entrevista a Paloma Camilli

Escribe: LAILA PECHENY

“Siempre quise que mis fotos narren una historia. Si me provoca algo le hago una foto y listo.”

“Fotogramas Cotidianos”, el más reciente proyecto de Paloma Camilli, o Palu como prefiere que la llamen, busca que cada fotografía pueda ser mirada como si fuera parte de una misma película. “nunca me puse a pensar a qué tipo de película podrían pertenecer,  tienen en común que son experiencias vividas y el contacto naturaleza; y ese sentimiento de invitarte a la reflexión ”, tal vez, la película, sea la de su vida y su mundo.

 “Elegí estas fotos porque  tienen una paleta de color similar y siempre busco que haya armonía en el color de las imágenes. Además, creo que también reflejan la totalidad del trabajo. Hay muchas fotos que incluyen una mano, siento que funciona como ancla, como conexión entre el fotógrafo y lo que se está fotografiando. Es algo como decir,mirá, yo estuve acá, así de cerca de tanta belleza, me vi afectada por la situación, no fui ajena. Lo que vio mi lente también lo tocó mi cuerpo” 

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“Creo que tengo un tema con la naturaleza muy fuerte. Encuentro una conexión realmente auténtica más haya de vivir muy cerca de ella. Simplemente me hace feliz, me inspira sea cual sea mi estado de ánimo.”  

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“Muchas veces pensé en irme a vivir al sur. Me encanta la energía que se gesta en la montaña y en un bosque”

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“El color ocupa un lugar muy importante en mis fotos , ya sea en presencia o esencia y creo que la naturaleza es experta en crear paletas totalmente insuperables”

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“Lo blanco y negro del caballo de plástico creo que es la que mas identifico con el laburo de Eggleston , es lo inaudito en su máxima expresión. Pero al mismo tiempo también es un poco de la chimenea y el agua. No entendía la verdad, porque un caballo de plástico estaba en un bosque. Es contraste. Por eso también el blanco y el negro.” 

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“Uno de los lugares más hermosos que visite en mi vida, y aun así la foto no le hace semejante justicia”

43d0bf_b4110c33c02244ed9ecdb96bfbe7041d-mv2_d_2000_1778_s_2” El agua y las chimeneas es un díptico, hay mucha gente que no se da cuenta, que no se da cuenta que son dos imágenes distintas y creo que por ahí va el tema.  La mano del hombre conviviendo y en parte ordenando nuestra naturaleza, la mezcla entre lo orgánico y lo mecánico

 – ¿Qué lugar ocupa en tu vida la fotografía?

– La fotografía además de ser mi trabajo, aunque suene cursi ,es mi forma de relacionarme con el mundo y expresar lo que siento. Es curioso de explicar, pero si veo algo que me gusta siento que tengo que sacarle una foto. Si me siento mal, necesito hacer fotos. Podría decirse que es mi medio para canalizar energías, sean positivas o negativas.

-¿Cuándo comenzaste a interesarte por la fotografía?

– Siempre me gustaron las fotos. Pero hubo una etapa en la que pasaba mucho tiempo haciendo collage digital con fotos descargadas de Internet. Después de hacer eso un tiempo me di cuenta que quería empezar a hacer mis propias fotos y ahí arranco todo. A los 15 años tuve mi primer cámara, una Nikon Coolpix P100.

– ¿Qué retratan tus primeras fotos?

-Mis primeras fotos eran todo lo que me rodeaba, lo que tenia mas a mano. Siempre me gustó mucho la naturaleza y donde vivo tengo acceso a fotografiar eso porque mi mamá es paisajista. En mis primeras fotos podes ver muchas muchísimas flores, pájaros, paisajes naturales y a mis amigos – agrega a modo de anécdota mientras se ríe – solía hacerle muchos books a mis amigas de los que no estoy para nada orgullosa – luego sentencia y deja de hablar – son muy feos, no van a ver la luz del sol nunca más.


-¿Dónde estudiaste fotografía?¿ Seguís estudiando?
-Hice el primer curso básico en un centro de diversas actividades en Pilar, después estuve un tiempo en  Motivarte,  y cuanto me decidí a estudiar fotografía de lleno, me metí en la UP. No estaba muy convencida pero sí estaba tentada porque era el único lugar que me podía dar un título internacional – suspira-  presiones sociales. Al final estuve dos años en la UP y no aguanté más. Actualmente estoy haciendo un taller de iluminación cinematográfica en Study Store, y me encanta.


Un momento especial que te haya marcado…

– Creo que hubieron dos determinantes. Hasta los 18 años pensaba que iba a ser imposible dedicarme de lleno a esto. Pero conseguí un laburo por Internet en otro país por 4 meses y eso me hizo replantearme las cosas. Cuando volví fue el primer click.  Dejé la carrera de diseño gráfico, y me puse a estudiar exclusivamente fotografía, con el objetivo de poder trabajar de ello. El otro click fue este año. Creo que entre el año pasado y este crecí un montón. Tanto a nivel técnico como estético. Me fui definiendo muchísimo más en cuanto a estilo y aprendí a controlar un montón técnicas que antes me limitaba.

¿Cómo fuiste orientando tu estilo?
Siempre quise que mis fotos, las más personales, narren una historia. Si me provoca algo le hago una foto y listo. Me intereso mucho lo cotidiano, la rutina, y buscarle el lado más sentimental a eso, por lo que busco darles un tinte más cinematográfico.  Desde el encuadre, la iluminación hasta  la paleta de color. Siempre tiendo a la gama de azules y verdes, o colores más fríos.  Mis fotos suelen ser bastante nostálgicas, hasta un poco depresivas, por lo que esa gama de colores combina a la perfección.

– ¿Tomas otras disciplinas como inspiración?
– Si. Me encanta el cine. Justamente en estas fotografías propongo mirar cada foto como si fuesen fotogramas de una misma película. La música también me ayuda muchísimo a entrar en clima. Podría decir que mis fotos generalmente son un poco nostálgicas porque yo soy bastante así y la música que escucho es así también.  Mis artistas principales para reproducir son mientras hago fotos son Sigur Ros, Bon Iver, Sia en sus inicios, y toda esa camada de músicos medio indie alternativo.  Jeites también me gusta mucho.

– ¿Hay algún libro/película/canción que te haya inspirado para alguna de tus fotos?
– Durante uno de los viajes estaba leyendo “El país de las últimas cosas” de Paul Auster, y si noté que había mucho del clima en ellas. Pero no fue algo buscado, solo sucedió.  Hay dos directores de cine que me gustan muchísimo y me nutren visualmente, con las bellezas que crean. Uno de ellos es Wes Anderson, que si bien creo que mi estilo no es similar a sus películas, sí me inspira crear. El otro es Lars Von Trier, y también amo mucho a Kubrick. Hay una película de Gondry que es “Eterno Resplandor de una Mente sin recuerdos”  que creo que podría definir a la perfección la paleta de colores que busco lograr y el clima.  También escribo mucho, y busco también como unir las fotos con los textos que escribo, pero eso es algo más personal que no muestro a mucha gente.

-¿Admirás a algún colega?
-No se si considerarlos colegas porque creo que me sobrepasan por mil.  Me corrijo, no creo, me sobrepasan por mil. Pero hay dos fotógrafos que también fotografían mucho la cotidianidad y de manera totalmente diferente , con un enfoque muy distinto. Pero son iguales de poéticos y hermosos. Uno es William Eggleston y la otra es Rinko Kawauchi. Eggleston es Estadounidense, y Kawauchi japonesa.

– ¿Por qué crees que te representa tanto el autorretrato elegido?

-Yo solo quería un autorretrato que me viera linda – bromea y continúa seria- quería encontrar un autorretrato que me represente pero que a la vez vayan con este trabajo. Los que me conocen saben que tanto el blanco y negro como el grano son una de mis decisiones preferidas. Y que los pequeños errores en cámara me encantan. Meter luces, objetos , y esas cosas frente al lente. Me gustan mucho ese tipo de recursos . También siento que yo soy un poco así, un poco fuera de foco.

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Entrevista a Violeta Capasso

Escribe: VICTOR TAPIA

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A mi me interesa al 100% la idea de familia, barrio, costumbres, y dentro de eso la inmigración y el contraste cultural que se forma en la convivencia que existe en Buenos Aires.

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“A mi todas las cosas que me influencian están afuera, en la calle o en la naturaleza, no me pasa nada con un estudio” 

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“Eggleston me vuelve loca, y me hace querer estar más “en el camino” para tomar fotos así”

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“Lo indie me influyó primero por una cuestión generacional de que las bandas de sonido de mi adolescencia eran El Mató, Mujercitas Terror, Prietto viaja al cosmos con Mariano, Fútbol” 

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Una joven fotógrafa viene pintando de vintage a las redes sociales con un blanco y negro muy rockero. Armada de rollos y cámaras viejas, Violeta Capasso sorprende a Facebook, Instagram y Tumblr  con sus hermosas capturas del presente porteño de los 2000,  que logra retratar como si fuera el pasado de la Nueva York de los 50.

-¿Cuándo decidiste sacar fotos y orientarlo como expresión artística?
 – Mi primera cámara fue una Zenit que pertenecía a mis padres. Es una reflex de unos 40 años, con algunas funciones atrasadas como el fotómetro fuera del visor. Al fin esas cosas a mí terminan haciéndome mejor, trabajar y vivir con las cosas no-tan-cómodas me dan otros beneficios, al día de hoy no uso fotómetro. Empecé a sacar fotos por la esencia de sacar fotos, me parecía hermoso capturar cosas momentos amigos lugares y nunca lo pensé como una carrera. Recuerdo no saber bien qué hacer con mi vida en esos años del secundario cuando los adultos te obligan a responder “¿qué vas a estudiar?”. Tampoco considero que lo que hago ahora sea una expresión artística, nunca lo pensé, lo hago y ya. No tuve un momento de despertarme y decir ‘esta es mi pasión’, lo dejé fluir y me vi envuelta por algo re lindo que sucedió no sé bien cómo, pero ahora es parte mía y me hago cargo de que en este momento sólo quiero trabajar con imágenes.

– ¿Cuáles son tus principales influencias artísticas? 
 – No consumo tanta fotografía porque me genera paranoia. Una vez empecé un proyecto sobre perros de la calle, había sacado ya 30 fotos de perros en situaciones equis dentro de su vulnerabilidad del abandono y un día mirando libros de fotografía en una sucursal de El Ateneo encontré un libro, argentino, sobre lo mismo, editado meses atrás. Me hizo mierda en su momento, porque me redujo un proyecto que para mí era importante. Eso habrá sido hace 4 años. Hoy en día miro un poco de fotos y tengo mis favoritos, Vivian Maier, Nan Goldin, Annie Leibovitz, Steven Meisel, Nora Lezano, Juerguen Teller. Eggleston me vuelve loca, y me hace querer estar más “en el camino” para tomar fotos así. Como estudiante de dirección de fotografía también son directores los que me marcan más el camino hoy día, Bruce Weber, Christopher Doyle, Samuel Bayer, Lance Acord…

– Gran parte de tus fotos son retratos de personas o capturas de la vía pública ¿Defendés el realismo como elección estética?

-Supongo que sí, lo defiendo, pero tampoco es algo planeado. A mi todas las cosas que me influencian están afuera, en la calle o en la naturaleza, no me pasa nada con un estudio. No me veo creando algo adentro, ni tampoco a partir de una imagen en la compu. Me vuelven loca laburos de estudio y con post producción digital pero no es algo que a mi me toque una fibra sensible.

– ¿En qué manera han influido los barrios en que viviste con los lugares donde realizas tus fotografías ?  

– Me gusta manejarme con lo familiar, por lo general lo desconocido me da miedo en todos los aspectos de mi vida, entonces si viene una marca de ropa que quiere fotos en la calle y me dice “vamos a Hurlingham a hacerlas” es probable que me de un algo. Si elijo cosas que conozco es porque sé como pega la luz a tal hora, porque sé que en la casa gigante de la otra cuadra tienen un perro que asoma la cara por la ventana y queda perfecto para una foto, y así. O que en un bar me dejan hacer fotos porque ya somos amigos con los mozos. A veces salgo de mi zona de confort, hace poco hicimos fotos con BOYÁ, una marca, y fuimos a San Telmo, pero para hacerlas ahí estuve haciendo research 1 semana antes y usando mucho el Google Street View jaja.Hay cosas que sí sos nacido y criado en barrio te quedan grabadas, y creo que siempre son esos mini detalles de los vecinos, las casas, los trenes y los árboles, el sol…

– Tus fotos tienen un doble carácter: retratan escenas típicas de la porteñidad, pero tienen una estética que las hace parecer como si fuesen tomadas en otro país.

– Desde chica mis dos autores favoritos son J.Kerouac y J.D Salinger, y sin conocer ni San Francisco ni Nueva York, leyendo a los dos creé un poco un imaginario y por supuesto me influenció en mi día a día en Buenos Aires. Creo que hay algo que une y es que la diversidad social es muy amplia y muy marcada. A mi me interesa lo mismo, esté en Brooklyn o en Chacarita, y siempre me posiciono en el mismo lugar. Mi visión política no pasa tanto por lo argentino, pero sí por lo latino, que considero que es algo que se olvida bastante. A mi me interesa al 100% la idea de familia, barrio, costumbres, y dentro de eso la inmigración y el contraste cultural que se forma en la convivencia que existe en Buenos Aires.

– Tenés una fuerte relación con la fotografía analógica. ¿Qué ventajas técnicas encontrás en ella? ¿Qué opinás del revival que está experimentando,junto a otras técnicas caseras como la fotografía estenospeica?

– Personalmente lo que me hace mantenerme fiel al film son las cámaras. Desde que uso cámara de rollo lo que más me interesa es su funcionamiento, y creo que a quienes les interesa el mecanismo y la fórmula puede servirle para explayarse más allá del 35mm, sino llegando al filmar cine, por ejemplo. Entender como un combo de funciones hace una fotografía me parece lo más intenso de mi elección personal de usar rollo. Como ventaja creo en algo muy cursi, que es sentir, dudar, elegir, disparar. No hay algo librado al azar. Una vez que entendés ese método, estás listo para seguir sacando fotos.El revival me parece excelente, ojalá tenga un efecto positivo a la hora de comprar film y revelar. El efecto por ahora es que quienes venden y tienen laboratorio suban sus precios para acomodarse a la demanda. Por suerte hay quienes se manejan realmente para el bien, y hay nuevos laboratorios de revelado jóvenes y mini compañías de film a precio trabajador.

-Hablanos un poco del fanzine que publicaste en una editorial de La Plata. ¿Qué trabajos podemos encontrar en él?

– En 2014 realizé un viaje a Nueva York y volví con 12 rollos de fotos usados. Los revelé, paso el tiempo, meses, y un día mirando las fotos encontré algo que tenía más sentido que subirlo a Internet. No desmerezco todo lo grandioso que me ha dado usar redes sociales, pero creo que pasar la barrera de tener algo físico que alguien pueda tener en su biblioteca es hermoso. Armamos un libro con la editorial Ludwig que incluye toda la melancolía y espacios grises que pude encontrar en Manhattan.

-¿Cómo fue la experiencia de publicar en una editorial independiente y la elección de un formato muy ligado a la cultura rock (sobre todo al punk)?  

– Desde los 15 años que estoy cerca de las publicaciones independientes, y un día conocí la FLIA (feria del libro independiente, anarquica andariega autogestiva etc), quizás en 3er o 4to año de la secundaria. Empecé a ir regularmente, a comprar fanzines sobre anarquismo, veganismo y de cómo zafar de la policía. Me acuerdo que con una amiga empezamos a armar algunos con recetas de comida vegana o poesía con dibujos. No prosperamos mucho. De vuelta en la fotografía llegué a un tipo de fanzine que no me gusta mucho, el famoso fanzine de 300 pesos. Me parece que es muy lindo visualmente, pero no quería hacer algo así para mis fotos. Cuando contacté a Ludwig coincidimos en hacer un trabajo que fuese accesible, tanto como para nuestros gastos sino también para quien lo quisiera comprar. Ellos me asesoraron en el proceso de elegir papeles, buscar calidad en la impresión, y también en ser mas consciente en qué foto va y cuál no, que es algo que a mi me cuesta mucho. Logramos un trabajo que fue muy importante para mí como primer paso para trascender la virtualidad.

¿Tenés pensado hacer más publicaciones? ¿Te gustaría hacer trabajos para editoriales más grandes  y “comerciales”?

– Yo quiero hacer todo lo que pueda. No tengo un plan de “hasta acá llego” o “quiero llegar acá”. Me voy moviendo en base a las oportunidades que llegan, que por suerte son muchas y puedo elegir diariamente qué quiero hacer con mi fotografía. Estamos armando una publicación con la editorial bebecraneo para fin de año. Spoiler: es sobre autos.

– ¿Qué relación tenés con otras disciplinas artísticas? ¿En qué manera te ha influido la música, el rock y la cultura indie argentina en tu arte?¿Creés en la existencia de una estética rockera?
– Lo indie me influyó primero por una cuestión generacional de que las bandas de sonido de mi adolescencia eran El Mató, Mujercitas Terror, Prietto viaja al cosmos con Mariano, Fútbol… es música que me ha inspirado por un lugar estético y también porque cuando sos chico, vas al colegio, y la vida te parece un desfile de caretas, ver a gente haciendo lo que ama con tanta pasión te hace sentir que hay otra cosa.Por ahora creo tener bastante relación con la música ya que he trabajado bastante para bandas haciendo fotos de prensa, o elaborando una estética para sus fotos, y también filmando en vivo. Hace poco filmé el nuevo videoclip de una banda de rap llamada WHITE TALLS y definitivamente es de las cosas que más me gusta, meterme en la música.No sé si quiero llamarlo estética rockera, creo que hay gente que maneja de forma hermosa el sacarle fotos a bandas, Nora Lezano y Cecilia Salas de acá, Annie Leibovitz de allá, y ahora sigo mucho a una fotógrafa de 19 años (!) de Londres que se llama Vicky Grout que tiene retratos de la escena del rap local que son increíbles.

-¿ Cómo ves la masificación que han dado las redes sociales a gran cantidad de producción fotográfica amateur?

-Me gustaría que la difusión siguiese menos las normas de moda, o lo que dicta internet en este momento. Pasan las modas de los pelos de colores, los gatitos y las bombachas, pero hay fotógrafos que están atrás de eso hace años sin recibir atención de prensa por hacer algo distinto. Al fin y al cabo eso termina siendo un camino largo en contra del like, la nota periodística y los seguidores de instagram. Sin variedad no hay nada.

– ¿Cómo ves la situación actual de la fotografía en Argentina? ¿Qué otros fotógrafos recomendás?

Hay una variedad tremenda y linda para observar. Un sitio web que recomiendo para estar al tanto de fotógrafos es Fotosfera.club , donde hay para elegir entre artistas emergentes del país.Recomiendo seguir de cerca a Julieta Alzúa, Paula Aparicio, Rocío Frigerio, Maxi Magnano, seguro me olvido de todos los jóvenes talentos que conozco, pero hay mucho mucho para volverse fan.

 

 

 

 

 

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