ESCRIBE: M. Gabriel Escalada

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Siempre tuve presente en mi mente que la primer obra a exponer debe ser un puente a lo que vendrá, un boceto de una proyección de la carrera que queremos llevar a cabo. Creo que se debe ser muy analítico y pensar cómo vamos a presentar al mundo el trabajo que hacemos como agentes culturales. En este caso estoy sentado escribiendo para alumbrar los rasgos de lo que será mi primer trabajo como curador de arte.

Antes de contar cómo fue mi trabajo curatorial quiero aclarar qué significa ser un curador de arte. El curador se está haciendo muy visible en el campo artístico ya que es un nexo entre el artista y el público, un intermediario. Es quién analiza a un artista y a sus obras para crear una muestra, se pone en contacto con las instituciones culturales para llevar a cabo la exposición y genera un discurso a través de la escritura y de la manera en diagramar la exposición. Por lo general, las grandes instituciones ya tienen a sus curadores contratados y son ellas quienes deciden qué artista se curará. Esta tarea es realizada por los mismos artistas o por historiadores de arte;  desde hace unos años, la carrera del curador de arte se ha institucionalizado y ahora se puede estudiar en distintas Universidades.

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Hace un tiempo atrás, cuando supe de qué se trataba específicamente ser curador de arte, elegí curar unas obras y diagramar mi primera exposición. Como ya dije en el primer párrafo, las primeras impresiones siempre dan que hablar. A mí no me importaba agradarle a la mayoría de la gente, sino que quería dejar una fuerte y creativa firma de autor que a la vez hablara de mi visión del arte y de mi proyección profesional y cultural. Al poco tiempo, por esas causalidades de las redes sociales, conocí a Florencia Magallanes, una artista visual argentina que actualmente está viviendo en España. Al ver sus obras pude observar su personalidad transgresora y me sentí muy identificado. Me dije a mi mismo que tenía que ser su curador, se lo transmití y aceptó.

El trabajo curatorial debía comenzar y estaba decidido. Lo primero que tenía que hacer era conseguir una institución cultural para llevar adelante la muestra. Estuve dos semanas ininterrumpidas comunicándome con galerías de arte,; unas rechazaban mi propuesta curatorial por no tener experiencia y otras porque pensaban que quizás  las obras de Florencia no se iban a vender por el eje que siguen sus pinturas. Antes de ese tedioso rechazo mantenía una postura en la que se fundamentaba plasmar el arte en la vida cotidiana y repensarnos como consumidores de cultura; después de eso mi posición estaba más firme que nunca. No quería caer en la mediocridad, quería que me escucharan y que supieran que quería hacer algo bueno por el arte.

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Florencia Magallanes,  actriz de la muestra de M. Gabriel Escalada

En una noche porteña decidí ir a tomar mi trago favorito al bar gay Flux. Tomando una limonada con jengibre y menta me puse a ver las obras que estaban colgadas. Mi mente se puso en blanco por unos segundos y luego de eso vinieron flashes a mi mente. Obras de arte colgadas en las paredes de un bar, cotidianidad, lo cultural irrumpiendo lo rutinario. Mi idea no estaba tan errada, o quizá no estaba equivocada del todo… Llevar arte a un bar, a un baño, a un galpón, romper con los esquemas, dejar que el arte fluya en la vida diaria y que no esté limitado y expuesto solo en una institución cultural como un museo o una galería. Entonces me contacté con Jamie Taylor, el dueño del bar, le comenté sobre mi idea curatorial y aceptó que hiciera una muestra ahí mismo.

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Tenía la artista,  sus obras  y el lugar para exponer…era hora de generar el discurso. Las pinturas que decidí curar iban por los ejes del sexo y la sexualidad. El bar, con sus luces y sus tragos, realzaba los conceptos de Florencia y mi concepto acerca de llevar arte a un lugar que no sea convencionalmente cultural. Los conceptos que le estaba poniendo a mi discurso se unían a los de la artista ya nombrada, y a la vez generaban varios más que no quiero nombrar porque me gusta que el espectador sea  activo y analice la obra.  Una vez diagramada la exposición tenía que buscarle un titulo acorde al mismo: el juego conceptual y sintagmático “Erótica, Erótica y Erótica”  me parecía tan bueno que no podía dejarlo tirado en la basura.

“Erótica, Erótica y Erótica” no es solo una muestra que habla sobre el sexo, hay mucho más que eso: nos replanteamos nuestra mirada de la sexualidad en el arte . Por otro lado,  dejo la pregunta de cómo estamos parados frente a la cultura y a su consumo y qué hacemos frente a las limitaciones que nos imponen para hacer visible nuestros trabajos artísticos.

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“Erótica, Erótica y Erótica” se puede visitar a partir del 4 al 7 de octubre en Flux (Marcelo T. de Alvear 980). La inauguración será musicalizada por el álbum “Erótica” de Madonna : quienes visiten la exposición estarán de acuerdo conmigo en que cada pieza musical del disco musicaliza perfectamente a las pinturas elegidas.

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