Escribe: Laila Pecheny
Entrevista a Fernanda Dalia

La clínica consiste en: mirar las fotos viejas, esas que sacaste en tu vida y ordenarlas. ¿Pero cómo encontrar ese orden?. “La búsqueda de la identidad estética”, el más reciente proyecto de Fernanda Dalia, busca hilar los momentos del pasado, hasta llegar el presente. A través de esta serie, Dalia nos muestra en su más íntima mirada, las fotografías que fue sacando a lo largo de su vida.  “Cuando empecé a dar cursos de fotografía,  me costaba un poco porque a mi no me conocía nadie, y no tenía tanta convocatoria entonces empecé a pensar, a hacer como un ejercicio interno, de que era lo que a mi me diferenciaba de otros fotógrafos, en que me destacaba yo, cuáles eran los motivos por los que mis fotos se unían, a pesar de que habían pasado por muchos periodos diferentes”.  Entonces fue ahí en ese viaje personal hacias sus primeras fotos que nació la clínica.

– ¿Qué lugar ocupa en tu vida la fotografía?

– La fotografía ocupa todo. Pero va más allá de cuanto de “fotografía” haga en el día, más allá de cuánto me dedico a esto. Es algo  permanente, no es una actividad más. La fotografía soy yo, la fotografía está en mí.  Es un lugar que habito, un espacio donde se me permite estar todo el tiempo.

– ¿Cuándo comenzaste a interesarte por la fotografía?

-Fue un poco de casualidad, “el primer flash” fue entre los 13 y los 14 años. Me habían regalado un set de maquillajes y quería aprender a maquillarme y como mi mamá  no se maquilla, no sabía explicarme. Entonces me compré una revista de moda, una Vogue de Italia, menos de eso no iba a ser- bromea y continúa –  para ver cómo se maquillaban las modelos y me compre una y empecé a ojearla y las fotos me volaron la cabeza. Me flashearon. Dije “esto no es moda, esto es arte”.  Claro… vos pensá que todavía había fotógrafos como Richar Avedon, en los 90s.  Y Newton.. había cada monstruo en las fotografías de moda y ahí de golpe descubrí .. Empecé a comprarme dos o tres revistas más y me empecé a quedar corta con la fotografía de moda porque yo empecé a querer Arte. Así que empecé a buscar los movimiento de fotografía en Argentina y ahí entonces descubrí que en Argentina las grandes pioneras en fotografía  y en los primeros estudios que hubo acá fueron Annemarie Heinrich, Grete Stern.. alemanas que habían venido hasta acá, y que formaron a mujeres como Sara Fascio, Alicia D’Amico, y cuando vi eso, Vi que las pioneras fueron mujeres, en una época como esa, en los años 30, 40.. ese fue “el segundo flash”  porque encima me engancho en un período feminista, porque leia, estaba dele leer Alfonsina Storni …. de la Cruz, estaba en un periodo súper feminista y entender esto, que las mujeres habían hecho tanto por el movimiento acá, me dio mucha fuerza y muchas ganas de empezar a hacer algo.

– ¿Cuando tuviste tu primer cámara, cuál era?
– En el 96, yo egrese en el 95 del secundario, y en el 96, mi profesora de literatura me acompaño a comprar una cámara. Yo me había emperrado con que quería la Pentax k1000, por una serie de fotografías que había visto con una temática social y también feminista.. Así que yo quería la Pentax k1000 y me fui a buscarla con esta mujer, y estaba descontinuada, porque yo quería la Pentax vieja con el lente original de cristal y no de policarbonato. En todos lados me decían que era viejo, que la iba a encontrar usada o que si tenia mucha mucha suerte en un local capaz que había un producto discontinuo. Y bueno nos bajamos del coche de ella en el centro sobre libertad y se largó a llover y nos metimos en una galería a buscar paraguas. Y había una casita chiquita de fotografía y entre y la vi en la vidriera. En seguida entré a preguntar y era un producto discontinuo.  Así que me la compre nueva a $500, que en el 96 era US$500. Me acuerdo que mi profe me regalo un bolsito que es el que tengo al día de hoy, y esa es mi cámara… mi cámara…  –

– ¿Que retratan tus primeras fotos?
– En mis primeras fotos, ahora veo una mirada ingenua, de lo que yo vi por primera vez cuando tuve registro de mi mirada. Entonces mis primeras fotos empezaron a ser cosas antiguas porque yo vivía con mis abuelos cuando era chica, y retraba desde esa primer mirada. Empecé a retratar lo que veía en la casa de mi bisabuela y de la casa me fui al barrio, Villa Luro.  Empecé a sacarle a la calesita, las casas que más me llamaban la atención cuando pasaba cuando iba al jardín. Y hay una cosa muy vintage en mi mirada , sobre todo en la primera porque justamente, rodearme con mis abuelos en un barrio antiguo como es Villa Luro, tradicional, un barrio muy barrio, hay una mirada que entiende mucho de esas cosas, que ama mucho lo que la rodea. Otro poco también, yo era un poco más dark para ver la vida, hoy me doy cuenta que la veo un poquito más luminosa , probablemente se debió a los momentos que uno pasa, y en ese momento yo tenía una mirada bastante oscura de la vida. Pero a pesar de todo era muy romántica entonces veía belleza donde otros veían basura. Entonces empecé a tener un concepto de lo que era la belleza en la basura.  Esas son mis primeras fotos: La belleza en la basura.

-¿Dónde estudiaste fotografía? ¿Seguís estudiando?
–  El primer curso que hice lo hice en el foto club de Buenos Aires, en el 96/97. No me gustó. Me fui re enojada dando un portazo. No fui a buscar mi título, no me importan los títulos, ni en las relaciones ni en las profesiones.  Para mí lo que importa es el contenido, no la estructura. No me gusto porque no me contestaban todas las preguntas, porque especulaban con que hiciera el curso II para contestarme cosas.  Su visión era demasiado mercantil. Y ahí fue cuando decidí hacerme autodidacta.  Un amigo me recomendó el fotoclub SEC, que es donde aprendí lo mas importante que supe en fotografia.  Era el opuesto, me enseñaron los trucos , los pequeños truquitos, cómo reemplazar  lo caro, cómo reemplazar un paragua plateado si no tenias plata para comprar.  Y ahí entendí que era mas a mi manera, mas barrial la situación, más Villa Luro y me sentí más cómoda. Después estuve en Andy Goldstein, pero tuve que dejar la carrera porque me enganchó el 2001. Ahora sigo estudiando pero siempre por mi cuenta, he hecho muchos cursos,  a lo largo de mi vida. Nunca pude hacer la carrera como hubiera querido pero me la paso estudiando. Soy una autodidacta.

-Un momento especial que te haya marcado

– Hubo varios puntos de inflexión en mi vida.  En el 2010  hice un viaje a Europa donde fui a Barcelona y a París. Ese viaje fue completamente sanador, marcando para mi el principio y el fin de una etapa. Todo empezó a ser diferente cuando volví. Yo le había puesto una intención especial. Un viaje que hice sola y fui a sanar. Cuando volví pude hacer muchos cambios en mi vida. Fue un antes y un después. En ese viaje fue cuando más empecé a hacerme preguntas como cuál es mi estilo, donde estoy parada fotográfica, preguntas que me estaba haciendo en general sobre mi misma. Yo soy lo que hago, yo soy la fotografía. Creo que la clínica, arrancó también en ese viaje.
– ¿Cómo fuiste orientando tu estilo?

Cuando me empiezo a preguntar estas cosas a mi misma, cuando termine de intentar analizar mi hilo conductor, cuál era el concepto estético que atravesaba las facetas de mis fotos, nacio en esa búsqueda casi un metodo que enganche para proponerle a los demás sobre su propia mirada. Ahi arme la clínica,  basada también en textos de “La Cámara Lúcida” de Roland Barthes. Sí yo veo en mi primer estilo, que era todo blanco y negro, analogico, artistico, nada más que para mi. Una cosa muy introspectiva. La fotografía era mi manera de ver el mundo, muy desde mi, desde adentro. En el fondo, no queria salir al mundo.  Tenía un mundo interno ufff…. enorme. La fotografía era mi refugio silencioso.  
En el 2005 mas o menos, que yo compre mi primer cámara digital, recien ahi empece a hacer color , así que fue un salto tan grande, para mi salir del blanco y negro analogico, al digital color con todas sus posibilidades. Un salto que me costo mucho hacer. De pronto empecé a hacer otro tipo de fotos totalmente diferentes, y llegue a una madurez en el color en el viaje a Barcelona y París en el que intente unir, más canchera en el photoshop, quería lograr en el digital la estetica analogica. Nunca me fui del analogico, nunca me voy a ir del analogico, para mi la fotografía sigue siendo analogica. Yo soy como muy antigua en mi alma.

-¿A qué área de la fotografía te dedicas laboralmente?
A todo. Hago fiestas, hago books, saco fotos en recitales, en eventos, en teatros, tapas de disco, fotografía periodística. No le hago asco a nada. A nivel laboral, puedo dedicarme a cualquier cosa, porque soy muy laburante. Tengo en claro que no siempre, lo que más te gusta es lo que te da de comer. A lo largo de mi vida trabajé de muchas cosas porque tarde mucho en empezar a trabajar de lo mío. Al principio tenía como concepto “no manchar la fotografía”, y por lo tanto hasta el 2006 me dedique a trabajar de todas las cosas que se te ocurran con tal de no trabajar de lo mio. En el 2005 tuve una crisis, y me di cuenta que no existe nada como trabajar de lo tuyo. A mi no me gustaba la fotografía, yo era una apasionada de la fotografía.  Me di cuenta que lo que más me daba miedo, era lo que más me gustaba. Yo quería vivir con eso, sabiendo que mi dia a dia iba a ser cada dia diferente, entonces había elegido la mejor profesión del mundo. Y ahí empezó la lucha, que sigue hasta el día de hoy, porque no siempre es fácil.

-¿ Qué temas buscan retratar?

Los temas aparecen, las situaciones se presentan, no es algo consciente. Creo que busco una mirada muy desde la intimidad, pero los temas varían. Creo que el tema de la mujer se repite bastante, con todo lo que esta mujer no dice, “lo que oculta y lo que calla”.  “Ella que oculta, ella que calla” se llama una serie que hice en dos partes, con dos modelos diferentes. Ahora estoy haciendo una serie de bares de Buenos Aires, algo que quería hacer hace mucho pero no me animaba porque me parecía un cliché total. Pero sin embargo se me salía por los poros. Siempre meti en todos los bares, tengo una cultura muy grande de bares. Fui barwoman y trabajaba en bares a la noche, así que también los viví desde lo nocturno. En la semana, sigo yendo a tomarme un café sola, porque si, con un libro, con la cámara. Así que termine cediendo y dije “mah si esta va a ser mi mirada, deforme y particular como siempre”


-¿ Hay algún libro/película/canción que te haya inspirado para alguna de tus fotos?
-Creo que va a ser un poco ñoña mi respuesta. Los libros que me atravesaron han sido miles, estéticamente, te puedo nombrar los libros de mi infancia: “Mujercitas”, libros antiguos que yo heredé, que me pasó mi mamá, que yo heredé de sus tías, que eran todas profesoras y maestras. Tenían ilustraciones hermosas, me encantaban los que tenían vegetación, flores y plantas.  Te podría nombrar, también miles de películas, pero te voy a nombrar una sola.  Me encanta todo lo que es su estética, su dirección, su fotografía. Es una película que aprendí a analizar en los 90, y me di cuenta que en la narración tenía que ver mucho la paleta de colores. Great Expectations, del 98, es una película que me gusto mucho a nivel visual. La cuestión de la vegetación en un lugar caido avejentado, antiguo, un jardín abandonado. Las ilustraciones de él que era dibujante, artista plástico, sus dibujos de chico en el cuaderno, me tocaron. Creo que sin darme cuenta, sigo rememorando y capaz que busco escenas de esta película. Sobre música, creo que hay algo que suena todo el tiempo en mi cabeza que es “Otoño Invierno” de Vivaldi.


– ¿Un colega que admires?
Un monton, te puedo nombrar los más antiguos como André Kertész, o Julia Margaret Cameron, los pioneros que más me gustan, pero también por su historia, por lo que han aportado. Cameron al ser una de las primeras fotógrafas que impulsó, sin quererlo ni saberlo el movimiento pictorialista en la fotografía. Después, ya un poquito más moderna, Berenice Abbott, que justamente rompe con lo anterior. Más actuales, Sarah Moon, la amo. Francesca Woodman, Adriana Lestido, Grete Stern, Alicia D’Amico, Sara Facio, todas mujeres que impulsaron el movimiento en la Argentina, que pusieron los primero estudios.  Me encanta cuando me siento muy identificada con un fotógrafo, antiguo, que no conocía y encuentro influencias de el. Me parece encantador.

01

“Esa casita, era la casita donde yo nací.  Cuando tuve tres años me mude a la casa de abajo de esa que era un poco más grande, y mi bisabuela se mudó arriba. Yo subía permanentemente a visitar a mi bisabuela, siempre veía esa escena”

02

“La historia de esta foto es así:  Todo el mundo está congelado, no hay movimiento. Pero el hombre del medio mira algo en su mano, un dispositivo que detiene el tiempo, y por eso el mundo se congeló.”

03

.” Sentí que estaba en otra época, una época en la que ya había estado.  Sentía que estaba en una escena de una película.”

04

“Me siento en un café y me empacho con la cámara.”

05

“Siempre vivi en una familia llena de mujeres, lo mio es un matriarcado, y al principio lo sufri, por el rol que me tocaba como mujer. Pero después sanando, aprecie el haber vivido en esta situacion familiar y la afinidad que surge entre nosotras.”

06

“Serie de San Rafael. Fui el año pasado de vacaciones, a visitar a mis amigos. Me dedica a viajar a distintos pueblitos sacando fotos a la “hora de la siesta”. En el medio de estas fiestas encontre esta nena, que me miro, con esa confianza que tienen los niños.”

07

“Estaba aburrida aburrida en casa.  No podía dormir. Tengo el sueño cambiado.  A las 3 de la mañana tenía un pico de creatividad, y nada que fotografiar, así surgieron los autorretratos. Elegí este porque lo considero muy honesto. Me plante delante de la cámara, puse el timer y miré.  “

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