Escribe: Alan Bento

Tras una larga espera de diecinueve años luego de su último álbum de estudio (Munki, de 1998). los escoceses The Jesus and Mary Chain, próceres del indie rock y el shoegaze, vuelven al ruedo con Damage and Joy, un disco que entrega buenas canciones pop con arranques rockeros y que muestra a una banda completamente asentada, capaz de darle cátedra a unos cuántos hoy en día.

Ya no producen la misma sorpresa que hace treinta y dos años años atrás cuando lanzaron su ya mítico álbum debut Psychocandy, en 1985, con el cual escribieron varias páginas del shoegaze y el indie rock. Tampoco sus recitales están rodeados del aura destructiva de sus primeros tiempos que los hicieron famosos. Sin embargo, The Jesus and Mary Chain vuelve, y lo hace en gran forma con un disco que nos muestra una banda en su plenitud compositiva, capaz de darle cátedra a unos cuántos sobre cómo hacer canciones sencillas de indie y rockear al mismo tiempo. La banda de los hermanos Jim y William Reid había tenido un parate de nueve años tras el lanzamiento de su último álbum, Munki, en 1998. Aquel trabajo venía a cerrar un derrotero de diferencias entre los hermanos que buscaban nuevos horizontes. A pesar de eso, y con sus sucesivos proyectos solistas y colaboraciones, volverían a juntarse en 2007. Incluso lanzarían un single inédito titulado All Things Pass. Desde ese entonces, la banda prometía constantemente la realización de un nuevo disco, pero los altibajos en las presentaciones y las tensiones entre los hermanos Reid hicieron que el proceso tardara más tiempo de lo pensado. Así fue que hace un par de años anunciaron que la nueva placa se estaba gestando, y recién en marzo de este año darían a conocer su nuevo álbum de estudio: Damage and Joy.

Ya desde la traducción del título nos podemos dar una idea de dualidad que surca todo el disco: Daño y Felicidad. El daño en la felicidad y la felicidad en el daño. Como el anuncio de los sentimientos ambivalentes que muchas veces provocan los regresos, y aunque esto parece anunciar un ejercicio retrospectivo, no estamos para nada ante un disco nostálgico. En lo sonoro, se asemeja más a los últimos trabajos de la banda allá por los años noventa, con una buena cuota de cinismo y buenos tramos de distorsión, pero más abocado a canciones fáciles y pegadizas. Inicia el primer corte Amputation donde Jim Reid canta: “soy una amputación del rock and roll”. Luego le sigue la lenta y densa War on Peace.   El disco levanta con la reedición del sencillo All things pass, una de las canciones más potentes del disco (“Cada día que despierto/ va a ser el último/ espero que pase/ espero que no dure”). A esta canción le sigue la pequeña trilogía que componen Always Sad (“Vos no sos como las demás chicas/ no hay nada como vos en este mundo/ vos tenés algo más que rizos/ vos no sos como las demás chicas”), Song For A Secret (“Demasiado joven para crucificarme/ demasiado viejo para suicidarme/ estoy tan contento de haberte encontrado“) y The Two Of Us (“Los dos nos estamos elevando/ no necesitamos drogas porque sabemos cómo volar“), las cuales describen el camino que va de la dulce tristeza del enamoramiento hasta la unión de los enamorados, idea reforzada por los duetos de Reid con la cantante Isobel Campbell.

Otros puntos altos son la rockera Mood Rider, la rápida Presidici (Et Chapaquiditch), otro hit potencial como Facing Up To The Facts, en la que Jim canta “odio a mi hermano/ y él me odia a mí/ esa es la manera en que debería ser” y que funciona como referencia a las constantes peleas de la banda. La canción de cierre, Can’t Stop The Rock (cover de Sister Vanilla, banda de Linda Reid, hermana de Jim y William) que desde su título y su letra (cierra en dúo con otra voz femenina), parece darnos una certeza, a la vez que una promesa: la certeza de que los Mary Chain siguen rockeando, y la promesa de que nada los parará pese a todo: “Podés darle paz a la tierra y a los cielos/ Podés vivir, amar, odiar y empezar a morir// Pero no podés parar el rock/ No, no podés parar el rock”. Este nuevo álbum que los hermanos Reid traen bajo el brazo lo confirma.

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