Escriben: Leandro Lozano y Víctor Tapia

Fotografías del grupo: Serena Eloísa Moyano

En una época saturada de bandas con nombres larguísimos que repiten los mismos libretos de siempre , asoma una propuesta musical que promete renovar al under argentino bajo sólo dos palabras: Un Ruido. Éste es el nombre con que ha sido bautizada una nueva banda que ya ha lanzado un disco que puede ser disfrutado en todas las plataformas digitales: Al Borde de Las Cosas.  Buenas melodías acompañadas de un noise que no se empecina en destruir la canción; letras interesantísimas y la aparición de elementos más jugados que a los que nos tiene acostumbrado el indie local son algunos de los elementos de un grupo que promete defender en vivo el concepto que han plasmado a la perfección en su debut.

Pablo Burrone (guitarra/canto) , Andrés Fuschetto (bajo) , Santiago Cundari (teclados ) y Christian “Champion” Buera (batería) son los integrantes de este singular ruido aún no escuchado por la prensa especializada. “El disco lo empecé a hacer yo, con canciones de Andrés, y empezamos a pasarnos cosas. Prendió enseguida y por eso decidimos formar la banda. Después Andrés sumó al Champion y a Santiago”, explica Pablo.

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Tapa de Al Borde de las Cosas

El peculiar nombre de la banda surgió de un proceso democrático en el que participaron todos los miembros. “ El tema era encontrar nombre del disco, y nombre de la banda. El disco estaba terminado y las canciones listas. Cuando Pablo me pidió hacer el concepto de tapa, yo le pregunté cómo se llamaba el disco. Cuando decidimos que podíamos tocar las canciones en vivo, empezamos a tirar nombres”, recuerda Andrés. “Los primeros nombres eran horribles. Para que entiendan la onda, era como “la levedad del cotidiano estando”, agrega Santiago entre risas. “ Hay un tema que se llama Ruido , que define un poco. La idea principal no era formar un proyecto para sacar muchos discos a futuro: era generar un disco con un concepto”, precisa Pablo.

La obra de Un Ruido se planta como un álbum netamente conceptual en una época en que pareciera que la unidad musical volvió a ser la canción. Pero los muchachos se niegan a creer esto: “ El concepto es algo que ya lo tenemos asumido culturalmente. Las generaciones que vienen lo tendrán mas todavía. Yo creo que el concepto no se fue nunca; en realidad ascendió”, asegura Andrés. “Los discos conceptuales son un invento de los 60 y los 70 , cuando los músicos dejan los simples para abordar la posibilidad de hacer una obra. Es un sueño que tengo desde que empecé a tocar la guitarra. Yo creo que todas las bandas buscan un concepto “, apunta en la misma dirección Pablo.

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El concepto se apuntala desde la tapa del disco diseñada por el propio bajista, que muestra a un niño con casco de Darth Vader sentado sobre una heladera. Star Wars está presente en varias de las canciones de Al Borde De Las Cosas: el instrumental Antes de la Guerra de las Galaxias está enganchado con otra canción llamada Otro Cielo, remedando a los viejos discos de Pink Floyd que enganchaban varios temas como si fuesen uno solo. La temática planetaria también se halla en la letra de Ruido, emblema del grupo.

Justamente, las letras de Un Ruido presentan algunos de sus puntos más fuertes: el logro de presentar una lírica inteligente sin caer en snobismos o intelectualizaciones baratas. Las sutiles referencias de la canción “Enroscado” colocan a bandas como My Bloody Valentine o distintos escritores estadounidenses en la canción sin que en ningún momento la alusión parezca forzada. “Yo traduzco a “Mi Sangrienta Valentina” para nombrar de alguna manera a una banda desde otro lugar. Hacerlo más propio y nuestro. Nombrar a Carver y Hopper va de la mano. Son estadounidenses y en el medio se mete el conurbano, que no tiene nada que ver. Es imposible llevarlos ahi.”, puntualiza Andrés al describir el proceso de creación lírico “ No habla desde esos autores desde el punto de vista del crítico. Te lo cuenta desde lo que siente, porque le gusta”, opina Pablo con mucha emoción sobre esta canción.

 

Las influencias musicales de la banda provienen de espectros variopintos. “Yo creo que es acotado pensar las influencias solo en base a la música y no en otras artes. La música que hacemos no es de un género que escuche en lo cotidiano. Yo toca jazz instrumental y mi primera banda fue de hard rock”, admite Santiago confirmando los estilos que se esconden detrás del toque distintivo de sus teclados. Christian viene del progresivo y el kraut rock, pero encontró puntos insospechados de encuentro: “Yo un día les dije que me gustaba un tema porque tenía un comienzo de guitarra tipo Steve Hillage. Y ellos no sabían de que les estaba hablando “, relata entre risas que mezclan el canterbury con el indie. Pablo se alinea con la vieja guardia del britpop y la música de los 90: “Yo admiro mucho a Graham Coxon y traté de laburar en ese sentido. Hay bajadas que creo que le robé directamente a Flaming Lips porque ellos hicieron discos conceptuales que me influenciaron muchísimo. Hay un tema que tiene un arreglo que podría ser de Palito Ortega, pero me gustó como quedó. Se lo mostraba a la gente , me miraban raro. Tiene un sonido extraño, que no se usa en el rock pero me gustó. Si pude cruzar esa línea puedo hacer de todo” , dice Burrone en un acto valiente que demuele las viejas barreras reaccionarias que enemistaban al rock con la supuesta “música comercial”

La banda no se apura en tocar en vivo ya que desean que los temas queden bien definidos y ensayados antes. Tampoco quieren aburrir con la misma propuesta que se ofrece en todos los conciertos del under porteño: “No queremos que el vivo sea como cualquier otro. Queremos proyectar cosas, poner la batería en otro lado, no mirar para donde siempre se mira”, promete Andrés. Christian quiere pulir más el sonido : “ Todavía tiene que ajustarse. Si fuera por Pablo, mañana salimos a tocar. Estamos ensayando solo una vez por semana. Yo no tengo desesperación de salir a tocar ya. Me gusta que la banda suene y a partir de ahí voy.Pablo calma sus ansias y dice:”Nos estamos metiendo en una época del año que no está muy bueno salir a tocar. Tengo unas ganas locas de tocar, pero quiero que primero esté bueno. Lo podemos lograr, qué suene bien, qué estemos todos conformes. Con eso matás un poco la ansiedad”

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Pero Un Ruido también quiere aturdir ciertos puntos oscuros del stablishment rockero argentino. La falta de una renovación en el under les hace mucho ruido, valga la redundancia.“A 50 años del rock nacional preguntate quién estaba tocando en el BA ROCK y quién está tocando ahora. ¿Se respeta la ideología del primer BA ROCK dentro de las bandas que están tocando? ¿O la idoelogía del under? “, denuncia Santiago. Pablo reflexiona sobre los músicos que han sido eternamente “unders”: “Yo lo adoro a Melero y lo amo , ¿pero por qué toca en el festival Emergente? No quiero hablar mal de Melero ni podría hacerlo. Pero algunas cosas no me terminan de cerrar.

A modo de cierre, cada uno de los integrantes de Un Ruido nos explicó por qué los lectores de Universo Epígrafe deberían escuchar Al Borde de Las Cosas. Nosotros aportamos una humilde certeza que nos ha legado este disco: entre tantos sonidos iguales y repetidos, necesitamos que un simple ruido nos despierte para sumergirnos en una propuesta musical tan distinta como renovadora. Y no hay que dejar que la oportunidad pase: nunca se sabe cuánto hay que esperar para que otros se animen a luchar contra lo establecido.

Pablo: El disco está bueno, me gusta escucharlo. De una escucha a la otra pueden variar muchas cosas y de varias escuchadas, aún más. Hay mucho arreglo que se puede disfrutar en varias escuchadas

Andrés: Hay que darle play y si el oyente no quiere escuchar más, no pasa nada. Y si quieren escucharlo , mejor. Son buenas canciones.

Champion: el disco debe escucharse porque está bueno, tiene muy buenas canciones. Tanto rock y pop si quieren meter etiquetas. Es un disco que no había escuchado antes y por ese lado está bueno. No se parece a nada que haya escuchado.

Santiago: Primero, yo no creo que “deban escucharlo” Pero si lo escucharan, creo que les va a agregar algo a la música que vienen escuchando. E incluso, a la vida.

Pablo: A la vida por ahí le quite (risas)

En el manifiesto futurista de Luigi Russolo, el italiano, decía que el ruido nació con la invención de las máquinas en la revolución industrial, antes era todo silencio. Quizá, ahora para cualquier desprevenido, cuando se decida y escuche al borde las cosas, todo lo anterior también haya sido silencio.

No podemos contemplar el enorme aparato de fuerzas que representa una orquesta moderna sin sentir la más profunda desilusión ante sus mezquinos resultados acústicos. (…) Salgamos, puesto que no podremos frenar por mucho tiempo en nosotros el deseo de crear al fin una nueva realidad musical, con una amplia distribución de bofetadas sonoras, saltando con los pies juntos sobre violines, pianos, contrabajos y órganos gemebundos. ¡Salgamos!” (Luigi Russolo “El arte de los ruidos”)

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